El comunicador Revolucionario

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Jesús, comunicador poco común; nunca escribió un libro. Las únicas palabras (o dibujos) que escribió fueron sobre arena. “En Jesús, el medio era inseparable del mensaje. La manera en que él se comunicaba era en sí una parte crítica de lo que él trató de transmitir” (JeddMedefind y Eric Lokkesmoe).

Jesús aprendió a conocerse. Tuvo que ir al desierto para averiguar quién era, Mr. 1: 12-13. Después de su experiencia del desierto, Jesús empieza a autodefinirse: “Yo Soy” Ex. 3: 14; Jn. 10; Jn. 18: 6. -Enumera tres de tus “Yo Soy”-. Las palabras tienen poder. Jesús siempre habló palabras amorosas, poderosas, y seguras acerca de si mismo, Lc. 4:.18-19. ¿Con qué palabras dulces y tiernas te alimentas? “Si una persona te dice que pareces un camello, no le hagas caso, si te lo dicen dos, mírate en un espejo”.

Jesús sabía estar a solas. Consideró el tiempo apartado de la multitud tan importante como el tiempo frente a ella. Jesús aprendió a vivir en soledad pero no era un solitario, Mr.1:35. ¿Cuánto tiempo de tu jornada dedicas a meditar y reflexionar? ¿Con qué frecuencia escribes en tu diario? Fue en el desierto que Jesús recibió opciones claras, relativas a sus dones especiales, Lc. 4: 1-13, Jn. 8: 23-29. “Sólo las ollas saben el hervor de sus caldos”

Jesús tenía anclas profundas, creyó en sí mismo. Nunca fue arrogante, pero tampoco negó su propio poder, Jn. 10: 7, Jn. 8: 14-29. ¿Cuánto crees en ti mismo? En tu opinión, ¿cuál es la diferencia entre aplomo y arrogancia? Jesús no buscó la aprobación de mecanismos externos. Sus acciones no se basaban en lo que pensaran Pedro, Juan, Santiago, los fariseos o Pilato. ¿De quién solicitas aprobación? ¿Cuál es tu postura de frente a tradiciones culturales y religiosas? ¿Cuál es el origen y fundamento de tu libertad? “El que es buen gallo, donde quiera canta”

Jesús ponía atención, aprendió a observar y a expresar lo que observaba. Vivió en una humilde casa de Galilea y aprendió a captar hasta en sus menores detalles la vida de cada día. Era atento a los detalles, notaba lo que a otros pasaba desapercibido. Invita además a prestar atención a los pequeños (Zaqueo) y a las pequeñas cosas (los lirios del campo, los pájaros del cielo, etc.…) Mt. 6, 25-31 ¿Qué tan atenta/o eres a los detalles? ¿Cuándo fue la última vez que te tomaste el tiempo para oler una rosa? Piensa en oportunidades que has perdido por no poner atención a detalles. “A buen entendedor, pocas palabras.”

Jesús era ingenioso y creativo, rompió moldes, Jn. 5: 16-17. Traspasó fronteras. No usó el lenguaje religioso de la época y cuando lo usó le dio otra dimensión, Mt. 5:38-45. Hablaba desde la vida y los sencillos captaban su mensaje. Dijo: el Reino de Dios se parece a un Padre… a una mujer… a una red… a un campo… Habrá más alegría en el cielo por un pecador que se convierta… Son los enfermos que necesitan al médico… Lc. 15, 1ss ¿Qué tan creativo eres? ¿Estás haciendo cosas nuevas, o solamente estás “absorbiendo como una esponja” lo que otros hacen y dicen? ¿Son los pobres y marginados protagonistas de tus historias? ¿Es su papel positivo o negativo? “Si del cielo te caen limones, aprende a hacer limonada.”

Jesús cuidó su energía, era muy consciente de sus recursos. Tenía una enorme energía y la uso para llevar adelante su misión, Lc. 9: 51-56. Sabía cuidarla. Tenía tal claridad acerca de su misión que evitó muchas fugas ya fueran reales o potenciales de su energía, Mt. 5: 37; Jn. 21: 20-22. Jesús era totalmente consciente de su energía, de su uso y objetivo, Lc. 8: 43-48. ¿Cuáles perdidas (fugas) de energía diaria te impiden estar concentrando en lo esencial? ¿Cómo le haces para reabastecer tu reserva de energía? ¿Con que frecuencia? ¿Qué tan consciente eres de tus recursos? Haz un recuento de la energía que utilizas en un día para promover la vida de las personas más vulnerables y en estado de riesgo. “El buen vino no merece probarlo, quien no sabe paladearlo.”

Jesús contó historias, fue un maestro de la narración. A menudo usaba parábolas – historias breves y concisas, en prosa o en verso, para ilustrar una lección moral o religiosa – para poner de relieve una idea o un punto concreto. Sus parábolas siguen siendo las historias más conocidas en el mundo. Jesús involucraba todos los sentidos de su audiencia; en sus historias tomaba elementos y personajes de la vida diaria, Mt. 13: 1 ss. ¿Qué metodología utilizas para evangelizar? ¿Qué códigos usas en tus presentaciones, homilías o temas? Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.

Jesús fue fiel a su misión, vivió en una época de grandes conflictos sociales. Tras la muerte del Bautista radicaliza hasta el extremo la esperanza en que Dios va a actuar en esta situación desesperada de un modo insospechado. Jesús sentía un apasionado compromiso por su causa, Lc. 9: 57-62; Lc. 12: 49-50; Mr. 9: 33-37. El estaba dispuesto a recorrer el camino a solas, si fuera necesario ¡y lo hizo! pues pagó el precio de su compromiso, Lc .14: 25-34. En el desierto y durante su vida pública, Jesús recibió varias oportunidades para renegociar su proyecto de vida, Lc. 4: 1-13 pero las resistió pues no iban de acuerdo con su misión, Jn. 6:15. ¿Cuál es tu misión? ¿Puedes definirla en una o dos frases? ¿Que causa persigue el trabajo que realizas? ¿En qué se parece al de Jesús? ¿Te apasiona? ¿Cómo demuestras tu adhesión y compromiso por esa causa? ¿Estás dispuesto a seguirlos, incluso si significa quedarte solo? “A cada uno le toca escoger, la cuchara con que ha de comer.”

Jesús habló con autoridad, no predicó su mensaje entre dientes o con susurros. Él gritó. Lo dijo en voz alta. Hablaba en público, al abierto; no se escondió para decir las cosas. Jesús no toleraba la falsedad y la mentira, Lc. 11:37-48. Con valentía desenmascaró la falsedad de los poderosos. Encaraba personas y situaciones directamente. Arrojó mesas y sillas, se enojó, Mt. 21: 12-17. Sabía que las palabras tienen poder y las usó para crear, sanar, arrojar demonios, calmar las tempestades y dar vida. Jesús usó la palabra y otros gestos para expresarse… e invitó a otros a hacer lo mismo. ¿Qué es lo que harías si fueras in poco más audaz? ¿Te responsabilizas de tus palabras y acciones o eres de los que tiras la piedra y escondes la mano? ¿Cuánto pagas a políticos, la prensa, escritores, para que se expresen por ti? “Al pan, pan y al vino, vino.”

Jesús apostó por la vida, no fue un profeta fatalista. El suyo es un mensaje de vida y esperanza, Jn. 5: 8-9. ¡Tú puedes hacerlo! ¡Toma tu camilla y anda! Jn. 5: 11. ¡Vamos Lázaro, sal de ahí! Jn. 11:43-44. ¡Talita cumi!, Mr. 5: 41. Jesús no fue neutral ante las necesidades e injusticias que encontró junto a los pobres, los marginados y abandonados. Se mueve en círculos de mala reputación rodeado de gente cuestionable, Lc. 7: 36-50. ¿Tu mensaje y acciones están destinados a mitigar el sufrimiento, sanar, liberar, anunciar buenas nuevas? ¿Qué características tiene tu círculo de amigos? ¿Qué opciones de vida has asumido recientemente? “Quien no se alimenta de sus sueños, envejece pronto.”

Jesús formó un equipo, era un joven que tuvo que confiar en otros para llevar adelante su misión, Mt. 10: 1-4. Jesús sabía que él no podía cambiar el mundo por sí solo, Mr. 1: 14-20. Antes de iniciar su trabajo, se formó un equipo. No buscó a sus seguidores entre los ya preparados y entrenados. En su grupo había de todo, él los formó y él creció con ellos. Los llamó a formar comunidad, Mr.1: 16-20. ¿Qué partes de un proyecto tratas todavía de hacer tú solo? ¿Por qué? ¿Quién podría ser tu colaborador? ¿Qué reto enfrentas hoy? ¿Quién lo enfrenta contigo? Jesús tenía un plan. Dio instrucciones claras a su equipo de apóstoles sobre la manera en que se podrían alcanzar los resultados deseados, Mt. 10: 5-16; Mt. 16: 21. A menudo habló acerca de lo que era parte o no del plan, Mt. 10: 17-42; Mt. 13: 10- 17. Jesús tenía metas claras. Su convicción, fidelidad y sentido de dirección se basaban en la confianza extrema en su Padre Dios, Mt. 12:28-30. ¿Cuál es tu plan? ¿Son sus objetivos claros? ¿Qué experiencia “mística” alimenta este Plan? “Una golondrina no hace verano.”

Jesús fue libre en sus relaciones. Cada uno de nosotros debemos responder o dar cuentas a alguien. Jesús sabía quién era su jefe, y se mantuvo en contacto constante con él, Lc. 6: 12; Jn. 17 1-26, Lc. 11: 1-4; Mt. 11: 1-6. ¿Cómo te relacionas con tus compañeros, con tu jefa o jefe? Jesús declaró estar relacionado con Dios y sin embargo convivía con prostitutas, ladrones, y recolectores de impuestos, Mt. 11: 18-19; Mt. 13: 11-17. Las personas se sentían bien consigo mismas estando en su presencia. Esto alteraba a la jerarquía religiosa, Mt. 12:1-21. No solo se cuestionaba su idea de Dios, sino que la identidad (y el poder) de ellos se veía amenazada. Jesús se relacionó con libertad con mujeres, incluso las de mala reputación. ¿Cuándo fue la última vez que te sentaste a platicar con una persona marginada, en situación de vulnerabilidad y de pocos recursos? ¿Cuál fue tu postura, tu actitud? ¿Cómo te relacionas con las personas del sexo opuesto? “El que no se siente en casa, no será un buen anfitrión.”

Jesús estaba abierto a las personas y a sus ideas, no fue instructor sino educador. Invitaba a los otros a crecer con pedagogía liberadora. Mr. 1: 21-22. Le llamaban “Maestro”, Lc. 11: 1-4. Jesús hizo preguntas como una herramienta de enseñanza. Él involucró al oyente en el proceso de aprendizaje, haciéndole preguntas para desafiarlo a pensar. A pesar que Jesús tenía la autoridad y el poder de Dios, fue por ahí preguntando a las personas. ¿Qué puedo hacer por ti?, Mr. 10:51. Constantemente preguntaba a sus discípulos lo que pensaban y preguntó también a la gente que encontraba. ¿Qué desean?, Mt. 9: 27- 31. ¿A quién buscan?, Jn. 18: 4. ¿Quién dicen que soy yo?, Mt. 16: 13. Jesús miró a la multitud y dijo: Felipe, ¿cómo vamos a alimentar a todas estas personas?, Jn. 6:5. ¿Cuándo fue la última vez que implementaste la idea de alguno de tus colaboradores? ¿Crees que todas las buenas ideas tienen que venir de ti? “Si te lo dan todo siempre masticado, nunca aprendes a comer por ti mismo.”

Jesús era transparente, fue transparente porque él no tenía nada que ocultar. No tuvo ninguna agenda oculta, Mt. 10: 24-25. El no tuvo ningún bolsillo secreto. Jesús no ocultó sus lágrimas, sus temores y sus alegrías. Fue transparente ante su pueblo, Mt. 11: 25-30. ¿Qué hecho o situación estas tratando de ocultar a tus colaboradores? ¿Cuáles son los obstáculos que te evitan ser un líder? Él trató de mostrar su humanidad para que los demás pudieran relacionarse y aprender de Él. La gente ansía la autenticidad. Jesús tenía miedo, Mt. 26: 36ss; Jn. 12: 27. Habló sobre sus temores con sus colaboradores. El luchó contra sus temores hasta el punto de sudar sangre en el huerto de los olivos. Aunque él rogaba a Dios que la copa de sufrimiento no pasara sobre él, con audacia anunció su identidad a sus verdugos, Mt. 26: 42; Jn. 18: 36. ¿Cuáles son los temores que te mantienen alejado de tus metas? “Por los frutos se conoce el árbol.”

Jesús supo decir adiós, delegar autoridad, “disminuir” y no aferrarse a una posición o cargo, requiere una confianza y libertad interior enormes. Jesús lo hizo antes de irse, Jn. 19: 25-30. Después de toda una vida de preparación y sólo tres años de aplicación y formación, tuvo que mirar su misión y, dejarla ir. “¡Todo esta consumando!”, dijo en su aliento de moribundo. Y entonces dejó ir todo, Jn. 19: 30. ¿Cuál proyecto o relación te tienen atado tan fuertemente que te está causando perder tu tranquilidad? Si pudieras escuchar a Dios susurrarte: “¡déjalo que se vaya!” ¿lo harías?. Si en verdad lo hicieras, ¿qué ganarías en el proceso como premio real? “Si el grano de trigo no muere…”

Jesús puso en práctica el poner atención. En la era de los medios de comunicación asumimos que en un mar de mensajes que compiten, lo único que importa es atraer la atención hacia ti. A la gente le importa cuánto sabes, en la medida que ellos sepan cuánto les importas. Cuando la gente se da cuenta que tienes un interés genuino en ellos, entonces ellos te darán su permiso para liderarlos. Aplicación: Convierte en un arte el hacer preguntas. Sacrifica las distracciones. Involucra a todo el cuerpo. Confirma tus percepciones. Cultiva la atención tomando especial nota de la gente que está en los márgenes. Aprende a observar. Expresa lo que observas.

Jesús se reunió con gente en su nivel y en sus propios términos. Asumimos que la comunicación efectiva tiene que venir de una posición de poder. Una de las cosas que vemos una y otra vez al estudiar las Escrituras, fue la manera en que Jesús comunicó su mensaje en términos que la gente entendía. Desde el pequeño niño hasta el líder de la sinagoga, todos podían captar Sus conceptos. Aplicación: Él mostró su encarnación por medio de la experiencia compartida. Él explicó términos en Su vida en términos que el oyente podía entender. Él mostró Su encarnación por medio de la cultura y las costumbres. Él usó la cultura y las costumbres para explicar principios celestiales. Él usó Su encarnación por medio de auto revelación. Él se hizo relatable,al establecer un terreno común.

Jesús hizo preguntas. Asumimos que cuando se hacen preguntas debemos dar las respuestas correctas. La verdad es que, en todas las eras, cuando quieres dar las respuestas correctas debes hacer buenas preguntas. A través de las escrituras, vemos a Jesús haciendo preguntas, como una herramienta de enseñanza. Él involucró al oyente en el proceso de aprendizaje, haciéndole preguntas para desafiarlo a pensar. Las preguntas tienen validez cuando añaden claridad a la situación presente. Las preguntas son válidas cuando se acomodan a la audiencia. Las preguntas siempre deben añadir espacio para que la audiencia decida.

Jesús era transparente. Asumimos que la imagen vende y que la emoción nos salva, pero la verdad es que, la gente ansía la autenticidad. En los medios actuales de comunicación, existe una gran presión para ser como los demás, y para ocultar nuestra debilidad. La manera de enseñar de Jesús era muy diferente. Él trató de mostrar su humanidad para que los demás pudieran relacionarse y aprender de Él. Aplicación: Premia decir la verdad más que lograr una imagen. Construir el carácter en lugar de las impresiones. Dar lo que tienes, en lugar de lo que deseas haber tenido. Romper con las expectativas, el cliché y las respuestas adecuadas, cuando éstas distorsionan la realidad.

Jesús contó historias. Asumimos que las historias buenas decoran la comunicación efectiva añadiendo una cobertura de azúcar a los hechos. La verdad es que, las historias buenas proveen una comunicación efectiva, y los hechos significan virtualmente nada, a menos que sean parte de una historia. A todos les gustan las buenas historias, y es posible que recuerden más una historia que una lista de hechos. Una gran comunicadora usa historias para lograr una impresión duradera en la mente de su audiencia. Aplicación: Evita divagar teniendo una descripción clara del motivo por el que estás contando la historia. A pesar del valor de la brevedad, son importantes los detalles y descripciones. Muestra y no hables. Involucra todos los sentidos de tu audiencia, no solamente sus ojos. Aplica el principio de la intriga. Usa toda herramienta a tu disposición.

Él consideró el tiempo apartado de la multitud como más importante que el tiempo frente a ella. Asumimos que un buen comunicador hace que sucedan las cosas estando frente a una multitud. La verdad es que sin un tiempo apartado de la multitud no tenemos nada que ofrecerle. Jesús nos mostró que solo podemos ser tan buenos comunicadores como lo somos en nuestro tiempo privado. En realidad, mientras más tiempo pasamos en soledad, mejor preparados estamos para comunicarnos en público. Aplicación: Planea tiempo para estar solo. Permite que tus mensajes provengan de éste tiempo a solas. Rechaza predicar algo a menos que lo hayas vivido. Escribe tu diario con frecuencia. Permite un tiempo para que tus mensajes maduren.

Él fijó su rumbo al definir el éxito de la verdadera comunicación. Asumimos que el éxito es conseguir lo que quieres. La verdad es que el éxito es dar lo que tienes. Si no tenemos eso en mente, los resultados que esperamos con nuestra comunicación, corremos el riesgo de jamás alcanzar ese propósito. Es por esa razón que nuestra comunicación debe ser bien planificada. Aplicación: Comienza teniendo en cuenta el final. Planifica tus elementos para llevar a la audiencia por la senda. Mantén el propósito ante tus ojos cuando presentas. Provéeles una manera de aplicar lo que han aprendido.

Conclusión: Todos pueden ser mejores comunicadores, la clave es practicar. Jesús nos ha provisto de un excelente ejemplo para seguir.

Por:   Jorge C. Maldonado

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