“Vive por encima de tus sentimientos”

Nancy I Falcón


Estoy de acuerdo con la escritora cuando menciona que para la mayoría de nosotros, las emociones han sido un misterio y que muchas veces nosotros mismos no sabemos por qué nos sentimos de la manera como nos sentimos. Nosotros los seres humanos somos muy complejos, sí es cierto que hay muchas cosas que nosotros no podemos entender sobre nosotros mismos pero podemos aprender gracias a Dios. Muchas cosas son las que sucede en nuestro interior, las cuales no se pueden ver con los ojos físicos. En nuestro interior tenemos sentimientos, imaginaciones, pensamientos y deseos que habitan en los más profundo de nuestro ser interior. En primer lugar tenemos que entender que somos seres espirituales, que dentro de nuestro cuerpo tenemos un alma, y deberíamos prestar mayor atención a esa persona interior. Así como Dios, es un Diostrino, que consta de Padre, Hijo y Espíritu Santo nosotros también hemos sido creados a su semejanza, hemos sido creados, Espíritu, Alma y Cuerpo. Tenemos que darle importancia a nuestro ser interior, no podemos pasar por alto nuestro ser interior, Dios no se agrada. 1ra Pedro 3:3-4 dice:  “Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de  vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios”.

            Existe una lucha en nuestras vidas, nuestro ser interior lucha con nuestro ser exterior, el ser interior desea hacer las cosas buenas y nuestro ser exterior quiere hacer lo malo. Descubrimos con frecuencia que al mismo tiempo queremos hacer lo bueno y lo malo. Amo la honestidad y sinceridad del apóstol Pablo cuando describe en el libro de Romanos en el Capítulo 7 exactamente lo que le sucede y sin temor así lo declara y lo comparte en la palabra de Dios. El tuvo el valor de enfrentarse a su problema y no quiso ocultarlo, quiso romper su silencio y compartirlo con otras personas sabiendo que el, no era el unico, sino que entendía que a muchos también le sucede pero hasta ese momento nadie se ha atrevido, nadie había tenido el valor de hablar, de expresar sus sentimientos, y ser sincere al darse cuenta de su problema. El comprendía que vivía en una lucha, por un lado quería hacer el bien, pero por otro lado hacía lo malo, que no quería hacer. Romanos 7: 15- 25 “Porque lo que hago, no lo entiendo; ni lo que quiero, hago; antes lo que aborrezco, aquello hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no obro aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí (es á saber, en mi carne) no mora el bien: porque tengo el querer, mas efectuar el bien no lo alcanzo. Porque no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero, éste hago. Y si hago lo que no quiero, ya no obro yo, sino el mal que mora en mí.  Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: Que el mal está en mí  Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios: Mas veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi espíritu, y que me lleva cautivo á la ley del pecado que está en mis miembros. Miserable hombre de mí! ¿quién me librará del cuerpo de esta muerte?Gracias doy á Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo á la ley de Dios, mas con la carne á la ley del pecado”. Pablo, reconoce su condición ante Dios y ante el mismo, entiende que el unico que podía ayudarle en su problema, era Dios, reconoce que necesita de su ayuda.

            Nosotros debemos escoger vivir en el espíritu por encima de la carne y escoger el bien por encima del mal. Debemos formar nuevos hábitos, aprender a conducirnos como a Dios le agrada. Cuando recibimos a Cristo, El nos dió una nueva naturaleza, nos dió dominio propio, como dice la palabra en 2 Corintios 5:17 – “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” y  2Timoteo 1:7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”. Tenemos que “morir al yo”, decirnos “No” a nosotros mismos todo el tiempo.

            Aveces nos preguntamos ¿porqué somos tan emocionales? Hay días que nos sentimos más emocionales que en  otros días y pueden haber razones para sentirnos de ese modo. Nosotros almacenamos cosas en nuestro interior, en lugar de abordarlas. Algunas veces podemos sentirnos más emocionales porque alguna persona nos ha herido, nos han hecho algo desagradable en nuestras vidas, y hemos guardado silencio, hemos callado, y poco a poco nos consumimos por dentro. El Rey David, se sintió de esta manera, había cometido un pecado, había fallado, había hecho algo que no debió hacer y guardó silencio, pero ese silencio lo estaba consumiendo, por eso dijo en una occasión, “Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día”.  Salmo 32:3

            Si una persona sufre de conducta emocional desiquilibrada, seguramente tiene asuntos, problemas que necesite afrontar, enfrentar, problemas que seguramente se remontan a la niñez. Para la salud emocional estable necesitamos ser libres, pero para poder ser “libres” necesitamos primero conocer “la verdad”. Esa verdad que escondemos, que ocultamos adentro de nuestro ser interior, que dia tras día nos va consumiendo, destruyendo… Necesitamos confrontar esos problemas del pasado que pueden ser dolorosos para poder disfrutar de un alma sana. Son situaciones que pueden marcarnos para toda la vida, afectar nuestra personalidad, el modo como tratamos a las demas personas. Necesitamos entrar en el “proceso” de sanidad ‘interior”.  Dios, quiere ayudarnos, Dios quiere que vivamos “vidas sanas emocionalmente” pero tenemos que permitirle al Espíritu Santo, que nos acompañe durante ese largo y doloros proceso. Juan 8:32-  “y conocerán la verdad y la verdad los hará libres!”. Si, tenemos que conocer la verdad, aunque duela, tenemos que enfrentarla para poder ser verdaderamente libres, como Dios desea y como tanto desea nuestro ser interior, quien a gritos pide ayuda, sanidad y liberación!

            Muchas personas “heridas” no saben porque se sienten de la manera como se sienten, que se sienten confundidos, pero no hacen nada al respecto. Personas que actúan según sus sentimientos, en lugar de obtener ayuda. Hay muchos que defienden su mala conducta, como excusa usan el pasado para comportarse de una manera incorrect, otros para manipular a las demás personas y situaciones. No podemos usar el pasado, de esta manera nunca seremos libres! La mayoría de los seres humanos tiene problemas del pasado que son dolorosos y que deben afrontar, debemos enfrentarnos a los problemas del pasado, aunque sean dolorosos. No vamos a vivir toda la vida lamentándonos por algo que ya no podemos hacer nada, pidamos a Dios ayuda, pidamos a Dios que sane nuestras heridas del pasado, seguramente El espera hace tiempo que tomemos esta decisión.

            Estoy de acuerdo con la escritora, “Nuestro futuro no tiene espacio para nuestro pasado  y no podemos quedarnos atascados, a ese momento de nuestra vida que ya ha pasado”.  Yo misma tome esa decisión. Sí, no fue facil, olvidar, esos malos recuerdos me atormentaban pero tuve que entregarle a Dios mi dolor, mis heridas…para poder vivir la vida abundante que El me había ofrecido. El pasado, no me dejaba continuar hacia lo que Dios tenía para mí, me sentía “atascada” y decidí “seguir adelante” pero para poder seguir, continuar, tenía que enfrentarme a ese gigante del pasado que se encontraba frente a mí. Dios sana heridas, levanta al caído, restaura  las vidas, venda corazones heridos, coloca los pedazos de un corazón en pedazos en su lugar, hace milagros! Necesitamos invitarlo a entrar a esas areas de nuestra vida, a esas areas quehemos tenido cerradas con puertas, y no hemos dejado que “nadie” entre. El, no entrará sin nuestro permiso, El no forzará la puerta, somos nosotros quienes tenemos que abrir y dejarle entrar.  Salmo 23:1-3 Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre”. Jehová Nos hará descansar en delicados pastos, Junto a aguas de reposo, de descanso nos pastorea. Confortará ,sanará, animará…nuestra alma…

            Es cierto lo que menciona la escritora, que muchas de las enfermedades presentes son causadas por enfermedades en nuestro interior, por el estrés.  Podemos tomar medicamentos, y al hacerlo lo que hacemos es tratar los síntomas unicamente, pero no estamos llegando al raíz del problema. Salmo 147:3– “El, sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas”.

            Cuando nos sentimos heridos, podemos pensar que nunca nos vamos a recuperar. Puede que no hayamos tenido un buen comienzo en la vida, pero sabemos que podemos tener un buen final. No es tarde para que volvamos a comenzar, para empezar. Necesitamos soltar el pasado, y dar un paso hacia alfrente, hacia lo que Dios tiene para cada uno de nosotros.

            Las personas somos distintas, en cuanto a como actuamos y respondemos a situaciones en particular. Existen diferentes personalidades, hay personas que tienen una personalidad que es más emocional que las otras personalidades. Todas las personalidades tienen fortalezas y debilidades. Todos tenemos una mezcla de rasgos de personalidad, tenemos una personalidad que es más destacada y un poco de las demás. Todas las personas somos hermosas a nuestra propia manera, forma de ser. Dios nos capacita para llevarnos bien, los unos con los otros.

Existen cuatro tipos de personalidad:

*Personalidad Sanguínea- Son personas muy alegres, optimistas, son hablaradores, apasionadas, son el alma de la fiesta. Con respecto a cosas que les gusta, ellas son sienten mucha emoción y lo expresan, son muy emotivas y entusiastas. Su objetivo es difrutar de la vida, pasarla bien, son chispeantes, siempre se están riendo.

*Personalidad Colérico- Son personas que nacieron para ser líderes, son personas que les gusta controlar, tienden a ser mandones, les gusta que otras personas hagan lo que ellos quieren. Este tipo de persona puede hacer muchas cosas en la vida, pero al mismo tiempo en el camino puede dejar a muchas personas heridas. Este tipo de persona puede aprender a controlar su temperamento, si se lo permite a Dios, el Espíritu Santo puede ayudarle.

*Flemático- Son personas muy pacientes, no se preocupan por nada, viven vidas muy calmadas, tranquilas, pueden esperar para siempre a que sucedan las cosas, se ha dado el caso de que personas con personalidad colerica se han casado con flemáticos, son personalidades contrarias, pero cada uno tiene lo que el otro necesita.

*Personalidad Melancólica- Son personas muy organizadas, talentosas, creativas, les encantan las listas, y siempre necesitan un plan. Algunos con facilidad se deprimen y se desalientan. Con respecto a sus logros, necesitan mucho ánimo.

Es cierto lo que nos expresa la escritora, de que hay momentos en la vida que deseamos decirle a alguien como nos sentimos y estoy de acuerdo con ella, pues tenemos que tener cuidado con quien hablamos, en con quien confiamos porque el problema o los problemas pueden empeorar. En nuestra búsqueda de hablar con alguien sobre nuestro problema, sobre lo que nos molesta, necesitamos tener mucho cuidado de no hablar con la persona equivocada.  Si realmente necesitamos desahogarnos de manera sana, podemos hablar con un buen amigo, alguien que ore por nosotros, un líder spiritual, una persona que pueda ser de confianza, a quien conozcamos y sepamos que guardará nuestro secreto o que a nadie más le dirá o contará lo que le estamos confiando. Si se trata de una situación grave debemos considerar la consejería professional. Hay problemas que pueden envenenar nuestra alma y es necesario que los saquemos de nuestro sistema. Una vez que saquemos de nuestro sistema, ese veneno que por mucho tiempo nos ha estado haciendo daño, entonces podremos proseguir en el camino que ya Dios nos tiene preparados. Un punto importante sobre la consejería o desahogarnos se basa en que cuando hablemos con alguien, no sea solo para hablar, y que todo siga igual, sino que cuando hablemos con alguien, sea consejero… nos ayuden a ver, podamos ver la verdad y enfrentarla, entonces podremos comenzar el proceso de la sanidad. Hablar con alquien es bueno, pero no podemos olvidar que es mucho mejor hablar con Dios. Para mí, Dios, ha sido mi consejero, mi amigo, mi ayudador, consolador… en El he confiado, me he refugiado, con su presencia y poder me ha ayudado.

No podemos negar que nuestras emociones existan, no podemos ocultarlo, lo que sí no podemos permitir que nuestras emociones nos controlen, que nuestras emociones no pueden controlar nuestras decisiones. No podemos cambiar la manera de como nos sentimos siempre, pero podemos escoger lo que haremos en cada situacion. Podemos confiar que Dios puede equilibrar nuestras emociones, pero necesitamos tomar decisiones correctas. No es bueno, no es saludable que guardemos los sentimientos, en nuestro interior, porque eso nos carcome por dentro. Las personas no deben reprimir su dolor, debemos aprender a tratarlo adecuadamente, porque finalmente explotan por dentro o por fuera. Nuevamente, no queremos negar la existencia nuestras emociones, pero si, podemos negarles el derecho de gobernar en nuestras vidas. Tenemos que aprender a poseer nuestras emociones en lugar de permitir que ellas nos posean a nosotros.

Podemos imitar al Salmista David, quien en medio de cantos, expresaba a Dios, su dolor, como se sentía. Lo vemos en los Salmos, los cuales son palabras con musica, y era la forma que David usaba para expresarse ante Dios sinceramente.  Cuando desahogarmos nuestras emociones podemos evitar muchos problemas psicológicos.

Es muy cierto, que los secretos, nos pueden enfermar. Estoy de acuerdo con la escritora cuando nos recomienda que no podemos vivir lleno de secretos, que nos pueden enfermar, solo para satisfacer las expectativas de la gente. Hay algunas cosas que debemos guardar para nosotros, dentro de nosotros por sabiduría, y que debemos mantener entre Dios y nosotros, pero hay otras cosas, hay otros asuntos que  sí, deben sacarse a la luz. Hay veces, en que nosotros no vamos a poder seguir adelante en la vida, en el caminar con Dios… hasta que confrontemos “esa situación” de nuestro pasado. Hasta que no nos enfrentemos a esa situación, cara a cara, lidiemos con ella… no vamos a poder, nos quedaremos como “estancados”, ese pasado, esa situación…siempre estará presente, molestando, estorbándonos, bloqueándonos… Muchas veces Dios, nos pide sacarlo a la luz, hablar sobre el asunto, tratar con ese problema o situación, y muchas veces podemos sentir ese deseo de hacerlo, y hasta nos decimos: “hoy, es el día”, pero entonces el temor, miedo, la mente…nos traiciona y terminamos diciendo:  “otro dia sera”.  Pero pasa el tiempo, sigue pasando el tiempo, y seguimos como dando vuelta al asunto, y vivimos la vida como en “círculo” no llegamos a ningun lado, tarde o temprano tenemos que enfrentarlo. Dios espera a que nos llenemos de valor para hablar, de lo que no hemos hablado, de decir lo que hace tiempo queremos decir, y hasta que no lo hagamos, ni seremos sanos, ni seremos libres, y seguiremos siempre atascados en el mismo “hoyo”. Si Dios nos pide que saquemos a la luz algunas cosas, es mejor hacerlo, obedecerlo. Sin querer, nosotros mismos nos estamos “atrasando”  “retendiendo” lo que Dios y la vida tiene para cada uno de nosotros. Es difícil, desenterrar, ese pasado, que ha estado “enterrado” por tanto tiempo”, pero hasta que no lo hagamos no podemos vivir una vida sana emocionalmente, tenemos que aprender a vivir con la verdad (por dura que sea). Es ciero que los secretos en nuestro interior, nos va comiendo por dentro como un cáncer. Es un peligro, pasar por alto asuntos, cosas que tenemos que tratar. Sea algo que nos sucedió, que nos hicieron o algo que nosotros hicimos, necesitamos sacarlo a la luz, hablar sobre ello, para poder vivir una vida “verdaderamente libre”. El propósito de sacar a la luz “la verdad” es para recibir “Restauración”  “Liberación”  “Sanidad”.

Hay momentos en la vida que pensamos que no nos gustaría sentirnos de la manera como nos sentimos. Es cierto, las emociones son poderosas, las personas que son emocionales, se dejan  llevar todo el tiempo por las emociones, actuan, viven, piensan de acuerdo a sus emociones.

Necesitamos pedir a Dios que nos ayude, con nuestras emociones, pues muchas veces el enemigo de las almas toma ventaja, sus planes son que vivamos de esa manera, que siempre nos dejemos llevar por las emociones para destruir nuestras vidas.

En la vida hemos conocido personas que aveces nos hacen pensar si realmente tienen pulso, pero he entendido que estas personas han creado como unos muros alrededor de sus vidas para protegerse, porque han sido lastimadas, heridas, y de esta manera como “que se protegen” por temor a que vuelvan a hacerles daño. Estas personas pueden ser “frías” emocionalmente, duras, insensibles, temen sentir, porque aprendieron que sentir, causa dolor, desarrollan maneras de desconectar sus sentimientos o negarlos. Una de mis hermanas vivía de esta manera, era fría, dura, muchos pensaban si tenía sentimientos…pero yo sabia que solo se protegía, que en el fondo, tenía sentimientos como cualquier otra persona. Mis hermanos, mi madre y yo vivimos una vida muy difícil, somos sobrevivientes de “abuso, maltrato…si estamos con vida lo debemos a Dios, porque milagrosamente nos salvo de la muerte muchísimas veces” pues mi padre abusaba  del alcohol, drogas…y por muchos años nos maltrató fisicamente, emocionalmente, psicológicamente, pasamos hambre, nos corría en las madrugadas en la calle con su machete, su arma de fuego para asesinarnos… desde niños vivimos, crecimos en este ambiente, asi crecimos, hasta llegar a la juventud, fue nuestro pan de cada día, el abuso, maltrato…y a todos nos afectó emocionalmente, de diferentes maneras. En el caso de una de mis hermanas, así vivió, se comportaba dura, parecía insensible… quise ayudarla, siempre le hablaba de Dios, la invitaba a  la Iglesia… a la edad de 38 años fue diagnosticada con cáncer, no nos dijo nada, se alejó de todos, nos ocultó su enfermedad, no contestaba el telefono, hubo un día, que me llamó bien contenta para decirme que había aceptado a Jesucristo, pues le pedí a una amiga suya cristiana que le visitara, yo resido en la Florida y ella residía en Philadelphia. Sentí viajar a visitarla, en contra de su voluntad, fui con mi esposo e hijos (era propósito de Dios, porque después de esa visita ella falleció) mi hermana vivió sus ultimos días de vida, sola, vivía con sus hijos a quienes ella manipuló para que no nos dijeran nada (eran niños), y su pareja (quien la maltrataba a ella y a los niños (bajo los efectos del alcohol y drogas) mi hermana murió lejos de nosotros, su familia, de su madre a quien ella extrañaba tanto, pues mi madre vivía en Puerto Rico. Como menciona la escritora, se desconectó de todo y de todos, aun en su lecho de muerte, en ese momento que muchos desearían morir rodeados de familiares y amigos, ella prefirió morir “sola”. Esto nos causó mucho dolor y tristeza y aún recordamos con tristeza todo lo que sucedió.

Debemos aprender a actuar según la Palabra de Dios y no reaccionar emocionalmente a las situaciones, que enfrentamos en la vida, a los cambios y transiciones- Tenemos que aprender a adaptarnos a los cambios, a confiar, refugiarnos en Dios. Romanos 12:16 nos dice, “El Señor sostiene a todos los que caen, y levanta a todos los oprimidos”.  Prov 16:9– “El corazón del hombre piensa su camino; Mas Jehová endereza sus pasos”.  Debemos aprender también a llevarnos bien con las personas con las que son difícil llevarnos bien.

Los pensamientos son como cosmbustibles para nuestros sentimientos, a fin de aprender como manejar nuestras emociones debemos entender el poder de nuestros pensamientos. Una estadística, dice que aunque miles de personas toman la decisión para empezar hacer ejercicios, a principio de año, solo el 16% de ellas realmente lo hacen. Si le permitimos a nuestros pensamientos y sentimientos dominar nuestras vidas, nunca lograremos alcanzar las cosas que nos hemos propuesto.

Las palabras tienen un efecto directo en nuestros sentimientos, son contenedores de poder, actúan como combustibles. Las palabras alimentan nuestras actitudes, tienen un tremendo impacto en nuestras vidas y relaciones. Debemos hablar cosas positivas y buenas, al hacerlo así nos ministraremos vida a nosotros mismos y en nosotros se aumentará el gozo y la emoción. Si hablamos negativo entonces nos ministramos desgracia y muerte a nosotros mismos y aumentaremos la tristeza y el mal humor en nosotros. La palabra de Dios nos aconseja en Proverbios 21:23-   El que guarda su boca y su lengua, Su alma guarda de angustias. Tambien en Proverbios 18:21 nos dice la palabra de Dios- La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos”. Es cierto lo que menciona la escritora, que muchas veces nos sentimos de la manera como nos sentimos, porque seguramente se debe a que hablamos, de la manera como hablamos! Si cambiamos nuestra forma de hablar, si hablamos positivo, de las bendiciones de Dios para nuestras vidas…nuestro humor cambiará y nos sentiremos felices. Las palabras, No, se las lleva el viento, tienen un gran efecto en nuestras vidas, ciertamente tenemos que tener cuidado como hablamos. Tenemos que aprender a hablar positivo, no importa de la manera como nos sintamos.

                Para nosotros controlarnos a nosotros mismos podemos usar las herramientas que Dios nos ha proporcionado, El nos ha dejado su palabra, su Santo Espíritu, y una variedad de frutos Buenos los cuales podemos desarrollar, los cuales se encuentran en Galatas 5:22-23 Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Hay personas que quieren controlar a otras personas y lamentablemente cometen un grave error, nosotros debemos aprender a “controlarnos a nosotros mismos”, de los demás Dios se encargará, eso no nos toca a nosotros.

            Hay emociones negativas, que nos causan problemas, las cuales con la ayuda de Dios podemos controlar. Si no lo hacemos estas emociones terminarán controlándonos y controlando nuestras vidas. Dios nos ha proporcionado todo lo que necesitamos para lograrlo. Sin su ayuda no lo podremos hacer, dependemos de la ayuda de Dios, sin El, nada podemos hacer.

            Los tres sentimientos negativos más dañinos son: el enojo, la culpabilidad y el temor, y de los tres el enojo es el numero uno, es el más peligroso y el más fuerte. Muchas personas terminan en la cárcel porque se han dejado controlar por el enojo y cometen crímenes.

De diferentes maneras el enojo se manifiesta, por ejemplo:

*Explosión repentina y luego una rápida calma.

*Se queda en la mente, espera el momento perfecto para tomar venganza, echa raíces, tiende asentarse como un virus de bajo grado.

*Emprendemos una acción rápida.

El enojo se puede manifestar de diferentes maneras:

            *Daños                       *Gritos

            *Golpes                     *Causar daño a su objetivo.

            Cuando una persona está enojada critica, humilla, desprecia, se burla, menosprecia, ridiculiza, no respeta, puede rebelarse hacia los demás, y puede girarse adoptando el papel de víctima.  No es pecado enojarse, lo que es pecado es la acción, lo que hagamos, estando enojados. La Biblia nos dice: “Airaos (enójate) pero no peques”. Efesios 4:26

            La culpabilidad, es un sentimiento que daña nuestras almas, nuestra salud y personalidad, se puede convertir en una carcel sin llave, nos roba la paz y el gozo. Es un sentimiento terrible de soportar, nos lamentamos por algo que hicimos o algo que no hicimos. Yo viví hace muchos años atrás de esta manera, ya Dios me había perdonado por todos mis pecados cuando vine a los pies de Cristo, pero constantemente le pedía a Dios, perdón una y otra vez. Los años pasaban y yo seguía sintiendome culpable, por los errores del pasado, y eso me torturaba, no podía vivir, dormir, me robaba la paz, vivía deprimida. Estaba enojada conmigo misma, me reprochaba constantemente todos mis errores, todo el tiempo me hablaba a mi misma y me llamaba la atención, y me recordaba cada error, cada pecado, día tras día, hasta que entonces una noche, Dios, a través de un joven evangelista ministró a mi vida. Desde entonces comencé a vivir una vida libre de culpabilidad, aquel gran peso fue quitado de mis hombros, aquella verguenza, aquel dolor, resentimiento hacia mi persona fue quitado de mi vida y entonces vivo una vida libre de culpabilidad. Es como haber estado en la prisión, en la cárcel por tanto tiempo y finalmente sales de ese encierro, de esa cárcel y eres libre.

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