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Mito social (I)

El mito social

El mito puede entenderse como la explicación de las relaciones sociales, permitiendo al hombre encontrar su lugar en el mundo, fortalecer sus lazos con los demás seres humanos y sustentar un determinado sistema de valores, aunque cuando su fundamente no se ha comprobado jamás.

El acto de fe resulta siempre imprescindible en la fundamentación mítica. A lo largo de la historia de la sociología se han aceptado principios indemostrables como si se trataran de verdades fundamentales sobre las que realizar el estudio social.

Los mitos sociales contribuyeron a fundar las ciencias sociales que conocemos hoy en día.

Mito del Príncipe

Expuesto por Nicolas de Maquiavelo, con este mito considera que el fin que justifica los medios,  en la práctica política se requiere ignorar la dimensión moral y acepta cualquier medio para lograr los objetivos perseguidos.

Implica la aplicación de una fría y técnica racionalidad del poder, orientada por el éxito de sus logros y no por los medios empleados en alcanzarlos.

El hombre no es bueno ni malo, y el gobernante no es responsable delante del Creador, no tiene la obligación moral de rendirle cuenta de su comportamiento y puede actuar sin obligación con la fe, la caridad, la humanidad o la religión.

Los ciclos vitales de las sociedades son siempre iguales y Dios Creador no interviene en el mundo de lo social; este mito persiste en la sociedad actual fruto de ello es: conflictos armados, terrorismo; narcotráfico; trata de personas; banqueros fraudulentos.

Los gobiernos han sido establecidos por Dios para velar por la propiedad privada, pero sobre todo para promover el bien y proteger al pueblo. La obediencia a los gobernantes tiene un límite: ningún gobierno humano que pretenda silenciar la voz del mensaje de Cristo o imponga una apostasía obligatoria para los creyentes, no merece sumisión ni acatamiento. El respeto a la conciencia y a la fe de los ciudadanos debe ser una de las primeras obligaciones de los Estados.

El mito de la razón

También conocido como de la mente humana o como fuente de toda verdad, expuesto por  Rene Descartes.

La razón humana es el punto de partida de todo conocimiento y sólo puede existir aquello que se puede pensar; la concepción de que la realidad es racional.

Se sustituye el orden teológico y cosmológico por la Razón; fundamentándose las ciencias humanas y sociales concibiendo al hombre como un ser autónomo gracias a su capacidad para pensar, y el mismo no tiene necesidad de Dios

El ser humano es algo que piensa, se puede llegar a dudar de todo, menos de la propia vida del pensador (“Pienso luego existo”), la razón es la sustancia fundamental de la persona que hace iguales a todos los hombres.

La fe en que la razón capacita al hombre para descubrir toda la realidad y que aquello a lo que la razón no puede dar explicación es porque no existe, pervive e influye poderosamente en la forma de ver la realidad y entender el mundo en el hombre contemporáneo.

El contrato social

Thomas Hobbes promueve el contrato social o gobernante con poder absoluto sobre el pueblo.

El hombre es un ser autónomo gracias a la seguridad que le proporcionaba su capacidad para pensar, y pensar le da poder absoluto a cada soberano elegido por su pueblo para gobernar de manera autónoma con base en la razón y mantener así la paz y el orden social.

El fin supremo es alcanzar la felicidad, y se logra satisfaciendo sus deseos de acumular bienes y conseguir poder, optando para ello por competir con otros hombres por tener cada vez más posesiones, títulos y poderes, generándose un estado general de antagonismo entre las personas.

Se considera al hombre malo por naturaleza, garantizando solo la razón modificar esta situación y  garantizar la convivencia mediante un contrato social que evite la lucha de todos contra todos; es un pacto solemne de unión y de renuncia de la autonomía personal de cada individuo en beneficio del rey o soberano.

La razón humana sustituye a la fe cristiana, la cual ha demostrado ser insuficiente para garantizar la convivencia pacífica del hombre. Dios es la primera causa creadora del cosmos y el mundo como algo externo al Creador, por lo que no conviene renunciar nunca a la razón natural, a esa capacidad reflexiva propia del hombre porque es precisamente esta cualidad la que puede permitir llegar a descubrir la otra gran revelación de Dios, la revelación del mundo natural.

 

La propiedad privada

John Locke impulsa la concepción de la propiedad casi como la vida humana.

El empirismo: la fuente del conocimiento no es la razón sino la acción del mundo sobre la persona. Llegar a conocer algo depende de la experiencia de los sentidos, de la verificación práctica y no sólo de la argumentación teórica.

Es la experiencia lo que permite al hombre el conocimiento, las impresiones o sensaciones externas constituyen el punto de partida para que el pensamiento perfile y conforme el espíritu del hombre.

El estado natural de libertad e igualdad en que el ser humano fue creado se mantiene, siempre y cuando los individuos se conduzcan de manera racional; como esto no es así, el hombre se vuelve peligroso necesitando de la ley y el Estado para que garantice los derechos de los ciudadanos.

El Estado no debe ser ilimitado, ni arbitrario, ni absoluto porque proviene de los ciudadanos y los gobernantes son mandatarios delegados por ellos; siempre debe permitir la libertad y propiedad privada del hombre así como su seguridad.

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